UN FUTBOLISTA ENAMORADO, por @JuanButvilofsky

Tengo un prejuicio, y necesito compartirlo. Estoy seguro de que absolutamente todos los jugadores de fútbol son malabaristas. Existen esos que se animan a exhibir sus dones cada domingo, y los otros, los tímidos, los que también cuentan con esa gracia, pero no la dejan ser porque le temen al qué dirán (o al ridículo).


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“ESTIMADO NADIE”

Estimados camaradas de agencias de prensa, sobre todo a los que comienzan a dar sus primeros pasos en el área, un sector muy importante para todos si lo articulamos como corresponde: podrían dejar de enviar correos electrónicos masivos, impersonales, sin el más mínimo criterio de acción conjunta, sin la más mínima intención de hacer de esa comunicación un trabajo en equipo, por favor…

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OLÍMPICO Y PARALÍMPICO: DIVERSIDAD

A partir del siguiente posteo que hice en mi perfil de Facebook sobre los atletas paralímpicos, “Todos los niños deben ver, un ratito, los Juegos Paralímpicos! Naturalizar la convivencia, multiplicar la fe, y al arte de superar la dificultad. Inspirador. Sin par”, la psicóloga graduada en la UBA Nadia Scollo me dio su punto de vista. Creo que es muy rico y vale la pena incorporarlo, para darle el tratamiento adecuado a la cuestión de fondo, qué es normal y qué es anormal. O si efectivamente se trata tan solo de una gran diversidad. Así fue nuestro ida y vuelta:

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ES POR AHÍ, ARGENTINA, por @JuanButvilofsky

Algo que me gustó mucho, y me emocionó, durante mi cobertura de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro fue el sentido de pertenencia del hincha argentino por su deporte. “Vinimos desde Mendoza; somos del handball”, “somos del vóley”, “somos del básquet”, me decían los compatriotas con los que conversaba entre deporte y deporte, en el BRT, que es el Metrobús local, o en cada Parque Olímpico. Y es justamente ese amor por cada deporte amateur, lo que sostiene a toda una estructura deportiva, que trasciende a la inversión estatal y a la privada, a lo orgánico, incluso al ENARD, el ente que financia al deporte de alto rendimiento local con capitales mixtos.

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BRASIL, TE DIGO QUE SE SIENTE…

El miércoles, tras la jornada diurna en Deodoro para ver al Seven de rugby criollo, recibí un mensaje que me llenó de orgullo. Valentina Kogan, la arquera de la selección argentina de handball, me invitó personalmente a ver a La Garra. Parece una situación más, ordinaria, pero quiero darle real dimensión. El handball está participando de su primer Juego Olímpico de la historia, y Valentina está disputando su último y único Juego Olímpico. En medio de esa ensalada de emociones, en plena competencia, por empatía, me invitó personalmente para que las vea… Oro…

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QUE AXÉ, PAPÁ… Por @JuanButvilofsky

Me tomaba hasta tres colectivos desde San Martín para ir a bailar a Maluco Beleza. Traicionaba a la cumbia con el axé, vaya uno a saber por qué, sin poder coordinar los pies. Les daba la espalda a Ricky Maravilla y a Alcides, para abrazar al frenético espasmo que despertaba en mi humanidad “É O Tchan”. Este señor aproximaba el ecuador del traste hasta la boquinha da garrafa, y caía sobre la garrafa, y destruía la garrafa, una y otra vez. Así te quería, Brasil, cuando vivía en San Martín.

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QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA…

Cuando finalicé mis estudios en el colegio secundario tenía dos certezas: me gustaba mucho el deporte y no sabía qué quería hacer con mi vida… Diego Della Sala y Pablo Mariño, dos de mis mejores amigos, compañeros de estudios y de andanzas, habían decidido inscribirse en la carrera de periodismo deportivo. La decisión de ellos fue el impulso que se transformó en mi estímulo. Fue así como llegué, con 18 años, a la escuela DeporTEA, donde adquirí las primeras herramientas de este oficio.

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EMPEZARON LOS JUEGOS OLÍMPICOS!

No hay nada más distante a un día de sol en Río de Janeiro que una mañana de lunes de invierno, lluviosa y fría, en la gris Buenos Aires. Y es este contraste brutal lo que activa el MODO ON para la cobertura de mis segundos Juegos Olímpicos, el sueño que sueño despierto desde que dejé Londres, en 2012, mirando de reojo a los anillos… Esos cinco anillos quedaron marcados a fuego en la piel, en el espíritu, en todo el cuerpo. Yo resumo al hecho de estar en un Juego Olímpico de una manera muy simple. El mundo, por un ratito, gira más lento, y la ciencia ficción global carnicera, aún cuando las cosas siguen sucediendo, en ese pedazo de mundo de ensueño, se limita a lo más esencial: sólo se trata de jugar. No existe, supongo, algo más parecido al nirvana que fundirse en el tiempo presente al jugar. Bueno, allá voy, otra vez, a jugar a caminar Río de Janeiro, con los sentidos excitados, ávidos de novedad. A jugar a mirar cómo juegan. A jugar a opinar sobre cómo juegan los que juegan. A bailar. A ser parte del más maravilloso evento del deporte mundial.

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