Agosto
2009
El Tablón: un cabaret…
-Loquito, ¿Tenés ganas de pasar la mejor noche de tu vida, de garrón, junto con tus amigos, rodeado de minitas divinas, con acceso a toda la bebida que quieras?-, me abordó una mañana un tipo, de unos cincuenta años, en plena calle Florida. –Sí señor, dele-, fue mi inmediata respuesta. –Bueno papá, bajá por acá y seguime hasta la barra del boliche, que te firmo la tarjeta-, ordenó el generoso benefactor de ambo negro, dispuesto a ofrendarme, tal como había prometido, el pasaporte a la fiesta… Al muchacho le perdí el rastro en la escalera, un tobogán lúgubre, angosto, que se moría al lado de una mesita roja, que ostentaba un florero sin flores y a una señora cuadrada, en bombacha, idéntica a mi tía Yolanda… -¿Querés un jugo de naranja, varón?-, convidó “Vicky”, el icosaedro. –Sí señora, dele-, aceptó el nabo, y ahí se desató el escándalo… –Son sesenta pesos, y me tenés que pagar ahora-, intimó la Doña. –No tengo, “Vicky”-, murmuré aterrado. –Aboná o te desfiguro-, gritó el turro del ambo, desde un costado. –Tengo un papel de cinco, maestro-, propuse espantado. –Dame la guita o te bajo-, insistió el bravucón, y fue en ese instante cuando entró en acción el joven Juan Butvilofsky, el gran actor de reparto… –Me enojé. Me hartaron los dos. Son unos desubicados. Me voy. No los soporto más… ¿Sabían que soy periodista deportivo, y que trabajo en radio?-, sorprendí a la banda, antes de exhibir un carnecito trucho de “TEA”, oportuno ancho de espadas que obnubiló al malhechor y a “Vicky”, la meretriz de veinte lados (por favor, aplausos)… En esta primera fecha del “Torneo Apertura”, fueron pocos los equipos que presentaron credenciales serias (como la de “TEA”). Sólo Vélez, el campeón de acero; Lanús, que exhibió ante lo que queda de Huracán el mismo semblante de siempre; y Estudiantes, que frente a Arsenal se mostró intacto; se parecieron mucho a las lúcidas versiones del semestre pasado… San Lorenzo pisó fuerte. A Boca le falta velocidad. A Racing y a Independiente les falta juego. A River le falta todo. Y a la televisión pública le faltan cámaras, que ya van a aparecer, seguramente, siempre y cuando ustedes, el tipo del ambo y el icosaedro que me endosó el jugo sigan pagando impuestos como buenos ciudadanos…


