Septiembre
2009
El Tablón: Alguien debía decirlo…
Y aquí me encuentro otra vez, pasando la aspiradora, escuchando mi disco favorito (”Siete canciones inolvidables para pasar la aspiradora”), aturdido por el más misterioso de los dilemas vigentes: ¿Los hechos que suceden en nuestras vidas son meros accidentes, o está todo escrito?… Los futbolistas del Club Atlético Boca Juniors, los emblemáticos, los más conocidos, hoy se deben estar preguntando lo que me pregunto yo, exactamente lo mismo… El irónico destino, ese titiritero sin cara ni escrúpulos, el que los había bendecido con un don que exprimieron al máximo, ha dispuesto un final extremadamente cínico: sólo ellos, protagonistas estelares de las gestas más increíbles de la historia “xeneize”, son los que deberán asumir el final de una etapa de ensueño, dejando a un costado al orgullo que en otros tiempos los hizo imbatibles, reyes del gran circo… Carlos Bianchi, el desdibujado manager, según ha manifestado, no está dispuesto a susurrarle a los popes del plantel lo que la realidad les grita de frente. Alfio Basile, el renunciante líder que se encadena a métodos obsoletos que se parecen a chistes, no cuenta con sustitutos que ameriten un volantazo fundacional. Y la gente, memoriosa y agradecida, no insultará a sus ídolos pese a tanto episodio ridículo… Martín Palermo, la leyenda, se mueve como una caricatura de aquel goleador temerario. Hugo “Negro” Ibarra, el más brasileño de los laterales criollos de la última década, ya no puede perseguir contrarios. Roberto Abbondanzieri sólo no está tan expuesto porque lo suyo es el arco, aunque no cuenta con los reflejos de antaño. Juan Román Riquelme tal vez tenga una última carta, pero no la está mostrando en las batallas de domingo… ¿Se animará el coach de la voz de trueno a bajar estas persianas o se irá silbando bajito? ¿Será Bianchi el que adopte a esa carga pesada, o la comisión directiva se hará cargo del costo político? ¿Los hechos que suceden en nuestras vidas son meros accidentes, o está todo escrito?… Yo creo que está todo escrito, y que el destino, ese titiritero sin cara ni escrúpulos, es extremadamente cínico…

