Septiembre
2009
El Tablón: la tragamonedas…
La tragamonedas no era un máquina, era Daniela, la menor de mis hermanas. El cuadro no era gracioso. De hecho, Norma, mi mamá, desesperada aunque lúcida, lloraba mientras pensaba… “Titi” (así llamábamos a mi hermanita), una simpatiquísima niña de cuatro años y pico, se había tragado una moneda de manera accidental, y esa moneda se había quedado atascada en su pequeña tráquea. Lo increíble del asunto era la posición de la maldita moneda: en vez de fijarse como un tapón, se había incrustado parada. Un movimiento brusco, un estornudo o cualquier otra acción desafortunada podía inclinarla, y esa rotación, inevitablemente, iba asfixiar a la alcancía humana… Aún recuerdo a mi madre trasladando a “Titi” hacia el “Hospital de Niños”; la sostenía como a un jarrón antiquísimo, único, de esos que deja una abuela para embellecer a una casa, pero este jarrón se reía y jugaba, mientras la burlona moneda bailaba en medio de su garganta… Alfio Basile y Néstor Gorosito, los errantes conductores de Boca Juniors y River Plate, se atragantaron como Daniela, y sus renuncias, que aún se alojan en sus gargantas, permanecen expectantes, a la espera de un empujón del destino, que aún no determinó la suerte de estos personajes, presos de sus propias amenazas… La fortuna del “Coco”, pese a la irrespetuosa desmentida de Carlos Bianchi, está atada a una determinación compleja. Su barco flotará sólo si se anima mover piezas históricas, aferradas a sus plazas… La paradoja de “Pipo” es mucho peor: aunque patee el tablero, su formación no crecerá y seguirá dando ventajas… ¿Qué harán los afamados coachs para gambetear tanta predicción nefasta? ¿Validarán sus pergaminos quemados apostando una inesperada carta? ¿Quieren saber, amigos, qué le sucedió a Daniela, la menor de mis hermanas?… El doctor empujó a la moneda con un instrumento metálico, el intruso se perdió en el estómago de la paciente, y el final de la historia es obvio, tanto como el de Boca y River si sus entrenadores no cambian…


