Octubre
2009
El Tablón: pánico en Núñez…
Mi cama se movía, vibraba, al igual que en las contadas noches de gloria, pero yo estaba solo, semidormido, sin más compañía que una almohada. Pensé que era un sueño hasta que el temblor se hizo evidente; el catre se parecía al “Samba”. En ese instante encendí la luz, y descubrí a la bombita que colgaba de un cable bamboleándose. Las perchas del ropero también bailaban, y el perceptible zumbido que producían los vidrios de las ventanas musicalizaba al cuadro. No era una pesadilla. No estaba alucinando. Eso era un terremoto, o algo por el estilo. Yo habitaba un dos ambientes en el piso 8, era la madrugada y el espanto, definitivamente, me había ganado la pulseada… Si de situaciones de pánico hablamos, vale afirmar que River y Boca tuvieron miedo de sí mismos, temblaron, como alguna vez tembló mi bulín, en vez de agigantarse cuando encontraron ventajas… El local ostentó un plan en la primera parte, y lo llevó a cabo a la perfección. Esperó a su oponente en campo propio y contraatacó vía Diego Buonanotte, pero en la segunda mitad, increíblemente, limitó su estrategia a esperar, y pagó ese gran error con su más preciado bien: una victoria que creía tener asegurada… La formación de Alfio Basile, obligada por la desventaja, salió al toro en el complemento con fervor e igualó el marcador, pero en vez de doblar la apuesta, pinchó la pelota y desaceleró para no quedarse sin nada… Los hombres de Leonardo Astrada dejaron pasar la chance ideal para torcer el rumbo, pese a que exhibieron una evolución táctica. Los “xeneizes”, que aún cuentan con una remota posibilidad de luchar por el título, perdieron su margen de error; ahora están obligados a ganar todo, si es que quieren quedarse con la corona que hoy se ve muy lejana… Mi edificio, aquella noche, no se derrumbó. Sólo se sacudió alocado por un recital de “Madonna” en Núñez, que se celebró a unas cuadras. Si se asustaron River y Boca, ¿Cómo no me voy a asustar yo? (Y eso chicas que “Madonna” me encanta…).

