Diciembre
2009
Tablón: esto es cierto…
La foto retro de una vieja cámara automática, propiedad de Sabrina, una buena amiga, tenía como protagonista a la difusa silueta de un nene con mallita roja, panza redonda y brazos flaquitos, gurrumín de unos siete años que, desde la orilla del mar de algún balneario de la costa argentina, saludaba para siempre, vaya uno a saber a quién, con el agua hasta las rodillas… La imagen del chico no era tan clara como la del marco que la contenía. Él se veía como un espectro de vacaciones en Mar Chiquita… –¿Quién es el pibe, “Sabri”?-, le consulté inquieto a la involuntaria artista. –Cuando saqué esa foto, la playa estaba completamente vacía… Y al otro día, cuando descubrí lo mismo que vos estás viendo ahora y exhibí el testimonio, me revelaron que la persona, el pibe de la mallita roja, el que saluda en este retrato, no era una alucinación; se había ahogado un año atrás, y a veces volvía…-, murmuró Sabrina (verídico; susto; nada de risas…)… Los futbolistas de Newell´s Old Boys de Rosario también se paralizaron, tanto como yo cuando escuché ese relato, o como usted, estimado lector, pero no fue una leyenda la que los dejó tiesos, sino la responsabilidad que no supieron asimilar, la de defender la cima… Al ahora ex líder le sucedió lo mismo que al otra vez puntero Banfield: la presión le jugó en contra, y en vez de envalentonarlo le cayó como un piano desde bien arriba… La obligación de cuidar al tesoro nuevamente es potestad de la formación de Julio César Falcioni; la gloria que parecía lejana está a la vuelta de la esquina… ¿Habrá aprendido el “Taladro” de la lección que le asestó aquella vez Racing? ¿Le quedará al peliagudo once de Roberto Sensini una nueva vida? ¿Se topó alguna vez usted, estimado lector, con un fantasma en una playa vacía?…



Excelente. No me interesa nada el futbol pero tu columna me parece espectacular.
Gracias.
Entonces la cosa va bien, porque el fútbol es sólo la excusa!
Abrazo grande, y gracias por la lectura,
JUAN