CableVisión

21
Diciembre
2009

Tablón: deme un segundo…

“¡Nacieron cuatro ejemplares de Aguará Guazú en el zoológico porteño!”, festejaba un pedacito del diario, aquel caluroso día de enero… ¿Qué más se necesitaba para ser feliz un domingo por la tarde? ¿Cómo serían los seguramente simpatiquísimos retoños de papá y mamá Aguará Guazú? ¿No era ese el programa ideal para un columnista de deportes solo, en busca de emociones fuertes, durante el receso de un Torneo?… Cuando dejé mi casa, la sensación térmica era de treinta y seis grados, pero no me importó ni un poco. Me subí al “78″, allá en San Martín, bajé en Chacarita, tomé el “Subte B” hasta “Carlos Pellegrini” (me habían explicado mal -risas-), combiné con el “D”, y arribé a “Plaza Italia”. Ya en el zoológico, desesperadamente, gambeteé a dos patos de color negro, ignoré a la jirafa, le tiré una galletita a un mono, y arribé a destino… ¿Esa es la jaula de los Aguará Guazú?-, le pregunté a una empleada. –Sí, pero no los vas a poder ver, nene; son animales de hábitos nocturnos; están todos durmiendo-, graficó la Doña (tristísimo; verídico; no pude verlos…)… A veces las cosas no salen como uno supone. La dinámica de lo impensado es la vida misma, aunque esa poética máxima sólo se utilice para explicar al fútbol… Estudiantes de La Plata estuvo a dos minutos de consumar una hazaña, la más excepcional de todas, el hecho de ser el mejor del mundo, pero una pelota perdida, burlona, le frustró el sueño. Más allá de eso, al menos desde este espacio, la proeza de haber llegado hasta ahí, al segundo lugar del escalafón, despierta admiración; también es un suceso épico. Ser subcampeón, a pesar de lo que digan los cultores de la gloria o Devoto, es sensacional, aunque la tapa sea para el primero… Aplauso para el maravilloso Barcelona español, la formación del momento. Medalla para su niño prodigio, Lionel Messi, quien usó su pecho con arrojo en el momento cúlmine del duelo de los duelos, y celebró su conquista con pasión (¿No era eso lo que le reclamábamos los argentinos?). Y un beso y todo mi afecto, si es que les sirve de algo, para los que no llegan, por esas cosas de la existencia, hasta donde se lo habían propuesto (yo nunca pude avistar a un Aguará Guazú, pero no voy a bajar los brazos: el zoológico sigue abierto)…



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