ASFIXIA, por @JuanButvilofsky

Lo peor del caso Nisman, y de la Argentina, en general, es que todo se haya tornado verosímil.


La frontera entre la ciencia ficción y la realidad que asumimos como universo de posibilidades humanamente asimilables se evaporó, entre negación y resignación. Si todo esto que creemos percibir es un sueño, lo que soñamos hoy cruzó un límite nuevo. Tal vez, el descreer de todo y de todos, esa asfixia emocional e intelectual, sea la revolución que desesperaba mientras veíamos goles, culos o a genocidas cortando cabezas para fundar inframundos, todo al mismo tiempo. Asimilar el pánico ante lo desconocido. Profundizar este ejercicio que agobia. Construir nuevos cimientos. Hacernos preguntas brutales. Respondernos sinceros. De eso se trata todo esto, creo. Acepto el desafío. Me abrazo a mis miedos.

Respeto al que adhiere a una marcha. Respeto al que no está de acuerdo. No le creo a nadie. Creo en todos. Pienso. Puedo. Podemos.

@JuanButvilofsky

Ilustración: Banco Onírico