BIANCHI, NUNCA, NADIE… Por @JuanButvilofsky

El presidente de Boca, Daniel Angelici; quien será recordado por siempre, después de haber hecho a un lado del club al jugador más querido y al entrenador más amado; cometió un error casi imperceptible, pero decisivo, y a contra mano de lo que muchos piensan como un gran gesto: gobernó a pedido del hincha, decidió de acuerdo a la estridencia del grito, le dio las llaves de la institución al glorioso DT omnipotente y otra copia fiel al ídolo díscolo. Y así perdió el control de todo, aún cuando gritó fortalezas, porque se salió de la manera actual, que de acuerdo a cómo funcionan las cosas, hoy es la única manera…

La modernidad bien entendida entiende al entrenador de fútbol, y al cuerpo técnico que lo potencia, como a un eslabón de una cadena bien definida: institución con política deportiva consensuada, a partir del sentido de pertenencia con la ciudad, su historia, los logros, los ídolos, las formas y la economía; un DT-gerente con una bajada específica; colaboradores idóneos; futbolistas funcionales a la idea madre; instalaciones acordes; y tiempo…

Angelici empezó al revés. Primero traicionó al Plan A, Guillermo Barros Schelotto, por el título que había embolsado el siempre resistido Julio César Falcioni. Después traicionó al Plan B, Guillermo Barros Schelotto, porque el fanático quería otra vez en casa al más campeón de todos los tiempos. Y de tanto traicionarse, el Presidente se transformó en rehén de los caprichos del DT y el Diez. Y los dueños se lo llevaron puesto. Porque más allá de que Bianchi y Riquelme ya no sean parte de la vida activa de la club, serán para él karma eterno.

Angelici le dio a Bianchi todo lo que Bianchi pidió. Aunque usted no lo crea, ese fue su gran error. Reaccionó; no gobernó. Y Bianchi abusó de la bondad del hincha. El Virrey confundió crédito ilimitado con amor eterno. Fue un horror de percepción, feo.

Nunca, nadie, podrá modificar lo que el hincha de Boca siente por Bianchi. Nunca, nadie, le quitará de la cabeza a Bianchi que todo esto fue un gran complot político y mediático que le valió el puesto. Nunca, nadie, le perdonará a Angelici esta determinación. Nunca, nadie, podrá decir que este Boca de Bianchi jugó bien al fútbol. Esa es mi única certeza. Eso es lo que yo pienso.

Por @JuanButvilofsky para @TablonArgentino