Boca 1-2 River. FELICIDADES, por @JuanButvilofsky

River se dio el gusto de su vida contemporánea. Venció a un Boca que amagó con volver a ser, y fue el de siempre. Ramón ganó una batalla personal contra la desconfianza. Bianchi perdió la chance de la nueva chance en el fin de semana del relanzamiento de su proyecto. El pueblo de River, contento.

River deberá consolidar lo que consiguió anoche, para llegar al título. Tiene con qué; puede. El éxito vale un campeonato, de todos modos. Ramón, fortalecido.

El presente de Boca hace que lo de Pitana sea secundario. Faltó a una cita MUY GRANDE. Era el partido a ganar, para soñar con algo. Lo de Pitana, nobleza obliga, MUY MALO.

Funes Mori vengó a su hermano, para siempre. Fue el héroe menos pensado. Grave error de Orión en el cálculo, de frente a Sabella. Si le quedaba alguna chance para ser titular en el Mundial, la chance, como él, pasó de largo.

Riquelme tiene el amor propio por el juego de otra generación. Su clase le estira la permanencia que sus piernas quieren cortar. Si fue el últmo clásico para él, entregándose así por el juego, debió serlo también para el resto de sus compañeros. El mejor del perdedor, Insúa. Tiene la locura necesaria para el club y el puesto. El resto, dentro del marco de la mediocridad promedio.

Así como le tocó la mala en otras oportunidades, es tiempo de merecido festejo para el pueblo River. Ramón volvió a ser Ramón, después de la patética versión timorata del viernes. Bianchi sigue viendo fantasmas donde no los hay. En el fin de semana del relanzamiento de su proyecto, tropezó con la pesada piedra de lo que no logró imponer en un año y medio.

Por @JuanButvilofsky para @TablonArgentino