BOCA NO ES, por @JuanButvilofsky

La derrota categórica de Boca en la serie contra los ecuatorianos, en perspectiva, se ve muy clara. Boca todavía no es un equipo consolidado.

Sin lateral derecho definido, y un proyecto de gran lateral izquierdo con apenas un puñado de partidos, volantes que entran y salen, y rotan, sin que uno solo parezca titular indiscutido, algunos chicos que mañana serán valiosos, y atacantes recién llegados para potenciar aún más al crack que está naciendo, Cristian Pavón. Es muy evidente lo que sucedió: aún con menos recursos, Indepeniente del Valle, que en esta Copa le ganó a todos, o a casi todos, alcanzó la cumbre de su proyecto deportivo en la Bombonera; Boca apenas está construyendo los cimientos. La semifinal fue oportunidad milagrosa, más que una consecuencia inevitable. Guillermo aún no tiene un once de memoria, ni Boca tiene identidad definida, pero tiene una base más que razonable para construirla. Los errores individuales condenaron a los centrales, que ya no pueden jugar a la velocidad del resto, el error de Orión fue en estado de shock, fuera de contexto, y lo de Tevez fue inesperado pero no inexplicable. Carlitos, mentalmente hablando, ya libró (y ganó) la gran mayoría de sus batallas. La cabeza de un monstruo así, pasados los treinta, está más para liga norteamericana, o china, que para este tipo de cruzadas. No sería extraño un adiós. Sería una pena que se vaya. Y no hay que echarle la culpa de nada. Aún fallando de manera brutal en esta cita, volvió en plenitud para dar la cara. En síntesis, Independiente del Valle pasó porque fue un conjunto logrado y aceitado en su pico de rendimiento, y Boca no fue porque todavía no es, y aún debe recorrer un largo camino para poder serlo. Todo lo demás, para la tribuna o para los que se suben, oportunistas, para el autobombo desde las desgracias. El punto de partida siempre es desde el terreno las de mayores dudas. Si Guillermo leyó bien, a Boca le irá muy bien en el día de mañana.