#BOCA #RIVER, APNEA DE CIENTO OCHENTA MINUTOS…, por @JuanButvilofsky

Hoy se detiene el mundo para los hinchas de Boca y de River, por noventa y pico de minutos. Y para el resto, tan sólo por la dimensión del acontecimiento, todo ocurrirá más lento. Está en juego un pasaje a la final de la Copa Sudamericana, aunque eso es lo de menos; se trata del botín más preciado del año, foto que se quedará por siempre en el porta retratos central de los recuerdos…

Los cuartos de final y el muletazo de Palermo, el caño de Riquelme a Yepes, o la gallinita de Tevez y el Pato en el arco del Pato, en la semifinal en Núñez, valen tanto o más que cualquiera de las finales ganadas para la gran mayoría de los hinchas xeneizes. Lo que esté en juego es agigantar la leyenda, o escribir una nueva historia, porque River construyó este año una resonante serie invicta, y se anotó en el museo de los imborrables con el cabezazo de Funes Mori a la salida de un “no fue córner”. Es cierto que el nivel perfecto de la formación de Gallardo mutó al de un conjunto de humanos, y que los rendimientos escandalosos del plantel que diseñó Bianchi ahora son positivos y ascendentes por la mano de Arruabarrena, tan cierto como la verdad irrefutable: en la previa, esto es cincuenta y cincuenta; todo lo que se diga en otro sentido es verso, misiles encubiertos, camuflados debajo de las camisas que esconcen a las camisetas, que tienen como fin comerle el coco al rival. Ganará el que tenga el corazón de fuego y la mente helada para sacarle agua a las piedras, como siempre…

La apuesta del Vasco es ambiciosa. A partir de un arsenal de opciones ofensivas, el DT local procurará ocupar la atención de los volantes y laterales millonarios en defender, porque atacando son letales. La revolución River fue la presión alta, asfixiante, y la salida veloz hacia los laterales, que abrían espacios para las diagonales de Rojas y Sánchez, siempre. Y Piscu con el pase fino, filtrado, y Teo con el gol como aliado. Y los defensores avasallantes. Ese es el River que hace un mes, más a o menos, dejó de ser. Pero se imponía, de todos modos, porque el invicto taladraba la fe en la victoria del resto… A eso deberá volver River, si es que le queda resto. La baja de Mora es tremenda; no tiene reemplazo. Simeone junior tiene la chance que soñó toda su vida; tiene hambre y potencia para intentarlo.

Boca se transformó en una bestia de tres cabezas. Chávez es un animal, Calleri sabe todo, y ni siquiera él aún lo sabe, y Martínez vuela, por fin, como aquel de Vélez. Desde el orden estratégico de Gago y el desorden pensante de Meli, puede hacer mucho daño. Debería ser, será, entiendo, partidazo. Acá, y allá, y el de acá marcará tendencias, pero todo acabará en Núñez, en la última bola, porque nadie va a bajar nunca los brazos. Desde hoy se paraliza el mundo, tu mundo, y hasta la respiración. Apnea de ciento ochenta minutos. Lágrimas de emoción sin razón, y llantos, de esos que quedan guardados como actos de fidelidad, sentido de pertenencia que te hará aún más soldado para el próximo parto. Se acabó la espera. Boca y River, River y Boca, primer acto. Los espero en mi cuenta en twitter, @JuanButvilofsky, para analizarlo…