CHICHIZOLA, Y LA LEYENDA DEL BARRICHÁN… Por @JuanButvilofsky

Yo fui el primer policía infantil. Mi designación fue un castigo. Me habían nombrado vigilante nocturno del campamento escolar de primavera, en Marcos Paz, porque me había comido un “Paty” de más. El hambre voraz que uno padece a los once años, después de jugar un día entero con los amigos, había sido el motor de mi conducta inapropiada. La pena que me habían impuesto, sin juicio y con justicia, consistía en patrullar los alrededores de las carpas de profesores y compañeros, de madrugada y en soledad…

El lugar donde acampábamos estaba cercado por una alambrada con varios agujeros grandes, por donde se colaban vacas. Deduje que se colaban vacas porque patiné tres veces durante mi recorrida; era el niño bosta danzando con la soledad…

La noche crecía gélida. Apenas se escuchaban a los bichos que se despiertan cuando todos duermen. Me recuerdo asustado. No me preocupaban las bromas obvias de algún pavote; yo sólo le temía al Barrichán… Todos habíamos escuchado la historia de ese animal mitológico, que, de acuerdo con lo que nos habían relatado los lugareños, irrumpía sólo de noche y de manera violenta, en busca de personas que acamparan en ese sombrío hogar… Me habían explicado que el Barrichán era mitad chancho (chán), mitad algo más (¿Barry White?).

Esas horas de cumplimiento efectivo, eternas, aún siguen grabadas en mi existencia. Temblaba por el frío, que me impedía sostener la linternita, puteaba por la bosta, que me tumbaba una y otra vez, como un pilar de los All Blacks, y escuchaba algo extraño, una queja gutural, algo que no había sentido jamás.

Decidido, apagué la linterna, respiré profundamente, recordé a la bosta, dejé de respirar, enfilé hacia los árboles, y le apunté a la cosa, que me observaba con su mirada aterida, lista para emboscar…

La definición del campeonato argentino nos tiene reservado un desenlace fantástico. Me recuerda al instante en el cual me topé a la bestia, detrás de un árbol, en Marcos Paz… La atajada omnipotente de Chichizola le dio a River, que es más estado de ánimo que equipo, otra gran oportunidad. Pero además galopa Gimnasia, que cree en su fuerza, tanto como Godoy Cruz, o como Estudiantes, que corre desesperado al Lobo, desde cerca, pero desde atrás. Puede ser para cualquiera, ninguno parece ser más que el resto, aunque la historia de títulos del Millonario, y de Ramón Díaz, tal vez, puedan pesar algo más…

¿Será para los de Troglio, este Gimnasia sorprendente, el Atlético Madrid local? ¿Será para River y toda su gente, que empuja para volver a ser y no quiere sufrir más? ¿Les quedará otra bala en la cartuchera a los mendocinos? ¿Se retirará Verón con una medalla más?

¿Qué habitaba detrás de ese árbol, aquella noche, en Marcos Paz? ¿Era un perro, una vaca, o el Barrichán?… Chán (por chancho) y Barri (¿Por Barry White?)…

Por @JuanButvilofsky para @TablonArgentino