CUALQUIERA LE GANA A CUALQUIERA, por @JuanButvilofsky

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Cualquiera le gana a cualquiera. Así de simple. Así de complejo. Ese es el nuevo orden del fútbol argentino.

El cualquiera le gana a cualquiera no es una descalificación,  ni está vinculado (exclusivamente) a la supuesta paridad entre mediocres. La historia, el color de la camiseta, o los pergaminos de los técnicos y jugadores que le dan forma a un plantel, ya no valen como (único) argumento. Hoy mandan el marco institucional, por un lado, y los parámetros modernos que definen al juego.

Dentro del universo de este nuevo orden, donde todo está meticulosamente planificado, la improvisación afuera de la cancha, y la rebeldía, adentro, ya no tienen el lugar de ayer. Son páginas amarillas de un cuaderno viejo. Son faltas de respeto a la hoja de ruta diseñada por un estatuto o un director técnico.

La modernidad bien entendida entiende al entrenador de fútbol, y al cuerpo técnico que lo potencia, como a un eslabón de una cadena bien definida: institución con política deportiva consensuada, a partir del sentido de pertenencia con la ciudad, su historia, los logros, los ídolos, las formas y la economía; un DT-gerente con una bajada específica; colaboradores idóneos; futbolistas funcionales a la idea madre; instalaciones acordes; y tiempo…

Esto también explica, en parte, al cualquiera la gana a cualquiera. Este ordenamiento institucional acortó las distancias entre los humildes y los que despilfarran. Y el nuevo orden competitivo, rígido, equiparó al que cumple y corre con el futbolista enamorado de antaño, ese que buscaba la gloria de todos, haciendo la suya, a partir de sus talentos, en tiempo de descuento.

Recuerdo, como quien recuerda a un sueño, a esas hordas de futbolistas bárbaros, buscando al utópico empate, incluido el arquero, cuando lo establecido había fallado, cuando apenas restaban segundos para el epílogo del duelo. Los recuerdo extenuados, tirándose se cabeza, expuestos. Los recuerdo intentando hasta lo absurdo. Los recuerdo ovacionados, aún perdiendo… ¿Notaron que ya no ocurre nada de esto?…

Tal vez, la alquimia entre la matriz actual, la política deportiva moderna; el trabajo táctico y estratégico metódico; y algo de romanticismo, o mucho; cambien al nuevo orden del fútbol argentino. Hoy, cualquiera le gana a cualquiera. Analizar derrotas con los vectores de ayer luce obsoleto. Cualquiera la gana a cualquiera no es una descalificación. Cualquiera le gana a cualquiera es la evolución de la estructura que contiene al todo, en cierto modo, y la involución de un tipo de carácter. Cualquiera la gana a cualquiera ES. Y es lo nuestro.

Por @JuanButvilofsky para @TablonArgentino