ES MUCHO, AUNQUE PAREZCA POQUITO, por @JuanButvilofsky

¡Ya pasó medio Mundial! El vaso que nos había emborrachado a primera vista ya está medio vacío. Y por las venas abiertas de América del Sur ya naufragaron varios buques insignia del fútbol global. Aún sin haber completado la módica cantidad de tres partidos, los campeones defensores, y los inventores del juego, por ejemplo, se han hundido… Nosotros, los Messi y compañía, vivimos al borde de un ataque de nervios, porque nuestra Selección no se parece a un equipo, y los estados de ánimo del once criollo, y los estados físicos, sobre todo, lucen desparejos, y porque la brújula de nuestro entrenador, por ahora, dice que Natal está en el sur, y Belo Horizonte al norte. Y así estamos todos, confundidos, pero vivos…

La primera parte de esta Copa del Mundo nos dio algunas pistas para buscar al tesoro. No hay que subestimar a nadie, nunca. No hay que evaluar a los combinados nacionales con los parámetros históricos, porque todo ha cambiado de forma. No hay que sobreestimar al poder de fuego de la selección argentina, porque Irán te puede bajar la moral con dos líneas de cinco. No hay que medir al rendimiento de Messi contra su versión ideal, la del Barcelona ideal, porque ese Messi era el más bello instrumento de una sinfonía perfecta, que ahora sólo se consigue en vinilo. Nuestro súper héroe, aún sin ofrecer prestaciones cercanas a su promedio terrestre, ya anotó el doble de goles que en Sudáfrica 2010, sus goles valieron seis puntos, y su postura ante todos fue la de un líder extrovertido y seguro de sí mismo. Es mucho, aunque parezca poquito.

Nuestro entrenador, un profesional de excelencia probada, parece estar cargando aún esa cruz llamada línea de cinco. Da la sensación de que aún no se perdonó el volantazo ante los bosnios. Ni siquiera los cambios en aquel entretiempo, o la vuelta al “esquema madre” frente a los iraníes, le han modificado la cara de tipo abatido. Nigeria es una buena oportunidad para todos. Para el DT es la chance de seguir poniendo a punto a la máquina que él diseñó, y que ilusionó a todos los argentinos. Para los futbolistas, más allá de que Di María, con razón, defienda lo indefendible, Nigeria debe ser la catapulta hacia la versión final, la que afrontará los mano a mano sin vacilaciones y con extremo compromiso. Y también será una excelente oportunidad para que nosotros, los ojos críticos, evaluemos a nuestra bandera sin exageraciones ni exitismos. Es lo que hay, y es mucho, aunque parezca poquito.

Vale una mención honorífica para el arquero Romero, otra vez estandarte de la NO defensa argentina. Y un tirón de orejas para la familia Grondona: Diego Armando Maradona, a través de su gesta histórica, es el artífice fundamental de la perpetuidad del dueño de la AFA y de su descendencia en los cargos que ostentan. El más maravilloso artista que ha dado este juego centenario no es “mufa”; es la única razón que explica lo inexplicable: que Julio Humberto Grondona ocupe su trono omnipotente por siempre. No sean estúpidos, caballeros. Tan solo una vez, esta vez, por favor, sean agradecidos.

Por @JuanButvilofsky para @TablonArgentino