INVESTIGACIÓN ESPECIAL CONFIDENCIAL SOBRE ANIMALES ORÁCULOS, Por @JuanButvilofsky

Las gitanas adivinadoras, las borras del café, las runas, el tarot, el “I Ching”, los Mayas, Nostradamus, Guillermo Nimo (que en paz descanse), los sueños premonitorios, los médiums (y los extra large), o la energía esotérica que usted prefiera, han sido postergadas por otra inusual manera. A la hora de vaticinar un resultado deportivo, se impone una nueva práctica contemporánea: la clarividencia del reino animal, el tercer ojo de la naturaleza…

¿Mito o certeza? ¿Patraña o destreza? ¿Pato o gallareta?

Investiguemos juntos, entonces, a este zoológico premonitorio. Bienvenidos al mundo de los que arriesgan y (casi) no yerran…

El pulpo Paul es precursor, referente y leyenda. El cefalópodo se retiró invicto, como Carlos Monzón, después de acertar cada vez que pronosticó en la “Euro” de 2008 y en el mundial de Sudáfrica de 2010. Tiene cuenta en Twitter: @PulpoPaul. Si este fuese el caso testigo, el veredicto de la investigación sería concluyente: las bestias aciertan.

Durante el mundial de fútbol de Sudáfrica, a la sombra del pulpo clarividente y de manera simultánea, el tortugo Jorge, del “Acuario Municipal de Mendoza”; el delfín Sayco, del “Aquarium de Mar del Plata”; Macky, la loba marina del zoológico de Buenos Aires; el loro Pepe, en “Crónica TV”; el cobayo Pablo, con Roberto Pettinato; y un perro rosarino, entre otros; predijeron un éxito del combinado de Diego Armando Maradona sobre Alemania. Si estas fueran las pruebas definitivas, el veredicto de la investigación sería contundente: se les escapó el tortugo; las bestias fallan.

El burro Andrés, habitante de un zoo cordobés, anticipó la debacle de River ante Belgrano, en la inmortal Promoción de 2011. La burra Lili, su compañera de corral, falló tanto como el DT Sergio Batista, al anticipar que la selección argentina de fútbol iba a eliminar a Uruguay, en los cuartos de final de la última Copa América. Una de cal y una de arena.

Podemos concluir, a trazo grueso, que todo esto es grupo, más allá de la discutida efectividad que alcanzó en la pasada Eurocopa la elefanta Citta (había barritado una victoria polaca sobre Grecia.), o Esther la palometa, en la última temporada de la “B Nacional” (le mordió el dedo gordo del pie derecho a un hincha de Instituto en el Paraná, anticipando el regreso de la “Gloria” a Primera).

Brasil 2014 confirmó la regla. El camello Shaheen, oriundo de Dubai; la gallina Paula, plumífera colombiana; el pingüino Aochán, rehén de un acuario japonés; y la tortuga cabezona (no es un chiste de Jorge Corona; es otro animal brasileño radicado en Praia do Forte); fallaron estrepitosamente cada vez que se les pidió un pálpito para esta competencia.

La última aparición es tal vez la más antipática. A horas de la final del Mundial, Flipper, el delfín del “Miami Sea Aquarium”, eligió a la Argentina en vez ponerle una ficha a Alemania. Te merecés un buque japonés, Flipper. La celeste y blanca no se mancha…

Nobleza obliga, cuando algunos animalitos eligen comida de un tarro u otro, y se inclinan por una bandera o una camiseta, a veces, otorgan argumentos más sólidos que algún que otro especialista en la materia. Y como dijo alguna vez el Zabeca de Banfield, otro animalito adivinador, “que sea los que Dios quiera”…

Por @JuanButvilofsky para @TablonArgentino