LA CARA DE MESSI, por @JuanButvilofsky

La decepción tamaño Mundial que nos contagió la cara de Messi durante el primer tiempo ante Bosnia es hija de la ilusión que, antes del debut, nos habían contagiado las sonrisas de los cuatro monstruos de arriba, desde un compacto de Eliminatorias, un cartel en la General Paz, o a través del envoltorio de un paquete de galletitas. Alguien nos había engañado... Adentro de la caja de colores no estaba el juguete que nos habían vendido…

En aquel primer tiempo, que ya parece lejano, nuestra selección no hizo nada; ni siquiera el gol. Esa es la síntesis perfecta de la profecía auto cumplida. El diseño del dibujo con cinco en el fondo se había comido a la formación anárquica, al once de memoria con cuatro arriba. Al póker de ases del fútbol argentino.

El entretiempo fue la revolución. Sabella vio lo mismo que todos. Y se hizo cargo. Y volvió a las fuentes. Y le puso alas a su equipo, un Nueve como referencia y un pivot para Messi. Y Messi, a gusto, contenido, bien rodeado, es el mismo Messi que gobierna al fútbol global, pero distinto, porque disfruta de su rol y lo ejecuta impiadoso, como un asesino.

El Sabella autocrítico fue decisivo. Aún recuerdo a Crespo reemplazando a Batistuta en Corea y Japón 2002, cuando se hundía el barco, y al DT de turno aferrado a su librito.

Demichelis dijo que la selección argentina no tiene a un Messi en defensa. Clarísimo. Y no tiene que ver con la falta de jerarquía; son, en general, muy buenos futbolistas. Lo que no abunda en la zaga, o no existe, directamente, es el Perfumo, el Passarella, el Ruggeri, el tipo que intimida al rival cuando lee su nombre en un papelito. Entonces, como si la cara de Messi en aquel primer tiempo no fuera suficiente, aquí está el otro gran argumento para apostar al golpe por golpe. Con cinco atrás somos más de lo mismo. Con los cuatro de arriba, somos candidatos al título.

Hay mucho por corregir, hay un técnico de excelencia, que además es autocrítico, sobran goleadores voraces, se destaca un grupo unido, se ganó en el debut en el Maracaná, Romero fue clave cuando el duelo aún no estaba definido, hay tiempo para consolidar movimientos, y hay mucho más. Son muchas razones para creer en la hazaña. Sigo creyendo en la selección de Sabella, el artífice del mini maracanzo, la lectura correcta de los sucesos, el volantazo que le cambió la cara a Messi, nada más y nada menos, y a cada uno de los argentinos.

Por @JuanButvilofsky para @TablonArgentino