MARTINICIDIO, por @JuanButvilofsky

cancha

Más allá de la insoportable polémica circular respecto de la valía del mejor futbolista argentino, que además es el mejor del mundo, en partidos definitorios (yo creo que todos son definitorios, al fin y al cabo, porque si no los ganás nunca llegarías hasta los definitorios…), lo que ayer se vio en Núñez es una idea que no se ejecutó de manera natural, que se limitó a movimientos forzados, esquemáticos, sin ningún tipo de complicidad con lo que demandaba el juego. La idea por encima de la realidad. Algo que sucedió con algunos esquemas de Bielsa, en choques icónicos. Fundamentalismo innecesario. Un solo color más allá de la gama multicolor de la paleta. Derrota táctica a escala Monumental. Y rendimientos subterráneos, imposibles de ocultar debajo de la alfombra verde de una cancha a un setenta por ciento de su capacidad, desenamorada del proyecto desde la final de la Copa América.

Este vi yo, tácticamente hablando: salir jugando siempre, aún sin tener futbolistas afines con la propuesta. Mascherano se ubicaba entre los dos centrales criollos (el dibujo desde arriba lucía como una clara línea de cinco), para ser el receptor inicial. Por delante de él, Biglia y Pastore se mostraban como opciones, juntos, dentro del círculo central, y por las bandas, Di María y Correa aguardaban por descargas para volar hasta Aguero, solitario atacante central, enjaulado entre ecuatorianos corpulentos. Qué sucedía, entonces, con este dibujo? Ecuador presionaba alto, la salida argentina era penosa, perdían rápido el balón, y la visita atacaba con la única oposición de Biglia y Pastore a una zaga de cinco hombres. Y la atacaba con lucidez. Los ecuatorianos sorteaban a la endeble resistencia de Biglia y Pastore por los costados, dejando a sus volantes y delanteros mano a mano contra nuestros laterales, de poca experiencia, quienes sufrieron al partido hasta que el calvario se terminó y se los devoró. Así de fácil fue todo para Ecuador. Que ganó de punta a punta, porque fue el mejor. Ni Tevez, entusiasta pero solista, ni Lavezzi, una carta quemada, modificaron la ecuación. Nada de nada.

Martino no va a cambiar, y con Messi cambiarán algunas cosas, al menos habrá un faro para sostener la bola. La duda es lo sustentable de la propuesta para choques de Eliminatorias. Es viable? Es suicida? Es la nuestra? Paraguay es la evaluación cercana. Si Tata leyó bien lo obvio, y se aceita al menos el desdoblamiento del módulo defensivo hasta los de arriba, tal vez se note una mejora. La Eliminatoria se trata de sumar puntos, ni más ni menos, incluso por delante de la consolidación colectiva. Sumar por primera vez y trabajar mucho. Hacia allá vamos. Sigo creyendo en este equipo. Así en las malas como en las buenas.

@JuanButvilofsky