MISIÓN DEL POTRO

Juan Martín Del Potro tuvo que renunciar también al Masters 1000 de Miami que se disputa estos días en Cayo Vizcaíno (EE.UU.), un torneo que gusta especialmente al tandilense por la importante presencia de argentinos entre el público asistente.

el Potro

El tenista había viajado a Miami y esperaba poder jugar, especialmente después de haber renunciado también al primer Masters 1000 del año, el de Indian Wells, que se jugó hace un par de semanas. Duro revés para Del Potro que empezó el año con un título en Sydney (Australia) pero que desde entonces no ha sumando más que problemas.

Cayó en segunda ronda del Abierto de Australia; luego llegó Dubai y la retirada del torneo por culpa de la muñeca. El dolor en la mano izquierda no le ha permitido volver a competir desde entonces, finales de febrero. El problema no es tanto el tiempo que ha pasado sino el hecho de que la historia sea demasiado familiar.

En 2010, tras haber ganado el Abierto de EE.UU. y alcanzar el nº4 del ATP con tan sólo 21 años, la muñeca derecha lo apartó de las pistas durante todo el año. Tuvo que ser intervenido y cayó de manera drástica en el ránking. En 2014 no sólo había recuperado posiciones sino que estaba a muy buen nivel pero la sombra del pasado vuelve a la memoria por culpa, esta vez, de la muñeca izquierda.

Sus compañeros declaraban esta semana que la experiencia ayudaría a Juan Martín a superar este nuevo revés. Roger Federer remarcaba que debía estar “fuerte mentalmente”.

Esa es la clave de la recuperación de Del Potro. El pasado puede ayudar (si ya lo superó una vez por qué no otra vez), sin embargo, también es un lastre pensar que puede tener que ser intervenido de nuevo en la muñeca o que por qué otra vez tiene que pasar por todo aquello.

Juan Martín Del Potro tendrá que tomar como referente los casos de otros tenistas que han tenido la fortaleza de superar lesiones tan o más graves que la suya. Una historia reciente que debería servirle de inspiración es la de Rafa Nadal, actual número uno que en 2012 se perdió gran parte de la temporada, incluidos los Juegos Olímpicos de Londres, por culpa de un problema en las rodillas.

Siete meses apartado de las pistas en las que el español no dejó de entrenar, especialmente a nivel mental. Ahora sabemos que el tenista empezó a practicar el poker en Internet –y parece que no se le da nada mal- para no perder el espíritu de competición, concentración y fortaleza mental. Las normas y el funcionamiento de esta práctica obligan, como en el tenis, a ganar cada partido, a ir subiendo de nivel y aprender a superar las malas rachas con esfuerzo y trabajo.

Nadal no es el único tenista que utilizó los naipes como una especie de terapia. El norteamericano James Blake o el francés Gael Monfils también son jugadores de poker y eso les ayudó a superar graves lesiones a lo largo de su carrera.

Aquí un pequeño documental en el que Monfils explica su experiencia al enfrontarse a una lesión que en su caso fue todavía peor porque una de las mejores armas del francés en la pista es el físico.

No es obligatorio jugar a poker para superar una lesión grave pero parece que ayuda. Lo que sí es obligatorio es mantener la mente fría. Otros jugadores lo han logrado con una envidiable fuerza de voluntad y paciencia infinita. Es el caso de dos jugadores veteranos que no se han rendido nunca.

Paul-Henri Mathieu volvió a las pistas con 30 años tras haber sufrido varias lesiones, la más grave una de rodilla que le mantuvo apartado del tenis durante casi todo 2011. Ya había tenido problemas físicos en el pasado pero en esta ocasión los doctores tuvieron que romperle la rodilla para recomponerla de manera apropiada. En el camino el francés escribió un manual sobre tenis y, pese a las dudas, ha vuelto a competir.

Tommy

Lo mismo ocurre con Tommy Haas. La carrera del alemán ha sido una auténtica montaña rusa. El que fuera número 2 del mundo en 2002 ha sufrido todo tipo de lesiones y en dos ocasiones ha tenido que dejar de jugar durante más de 12 meses. Hoy en día, con casi 36 años, se encuentra a las puertas del Top 10 y está viviendo una tercera o cuarta juventud.

Además de superar la lesión, Haas también ha tenido que hacer oídos sordos a multitud de comentarios de la prensa: que si dónde se ha metido Tommy Haas, que si debería retirarse, etc. Sin embargo, para el tenista todo esto ha tenido una importancia muy relativa. Contaba en una entrevista durante el Abierto de Francia del año pasado que una cosa es no saber cuándo vas a volver a jugar y otra no saber si vas a vivir.

Tras lograr ser el segundo mejor jugador del mundo, ya en 2003 empezó con las lesiones. Durante ese periodo sus padres sufrieron un accidente de tráfico que le cambió la vida. El padre estuvo en coma durante tres semanas y la madre pasó días en Cuidados Intensivos. Ahí, según el alemán, aprendes a relativizar las cosas. Una experiencia de la que salió más fuerte. Tanto que, pese a que en 2004 llegó a ser el nº 1.086 del ranking, hoy es el nº 13.

Ejemplos positivos en los  Del Potro puede fijarse. Juan Martín tiene tan sólo 25 años y, como bien decía Federer, si  ha logrado superar con éxito la lesión una vez, puede volver a hacerlo. Quizás puede quedar para echar una partidita de poker con Tommy Haas y que le dé unos cuantos consejos sobre el arte de volver a empezar, porque ahí tiene mucha experiencia.