MUY BIEN 10 FELICITADO, por @JuanButvilofsky

Los más destacados personajes de la historia de la humanidad tuvieron un denominador común en la génesis de sus travesías intelectuales hacia el bronce de todos los tiempos: sus padres jamás concurrían a las entregas de boletines. La evidente falta de contención de los desalmados progenitores deformó las personalidades de estos niñitos, quienes se vieron forzados a ser exageradamente más buenos, perseverantes y creativos, hasta mutar y erigirse en prohombres. Y todo esto sucedió por una sola razón: reclamaban desesperadamente amor, contención esencial, una suave palmada en el hombro, un Guaymallén del Chino Maidana, tan solo una firma en el boletín, seguida de un –Robertito, tu puedes dar más, hoy te irás a la cama temprano-.


El teorema de Juan Butvilofsky acerca de la genialidad humana es claramente aplicable al caso selección argentina de fútbol, by Alejandro Sabella. Además de los contados casos extraordinarios, nuestros rock stars del deporte global, habitan en el plantel de Pachorra otra clase de jugadores, los esforzados, los que alguna vez le demostraron lealtad a nuestro entrenador, los que se hicieron bien desde abajo, en campos de juego subterráneos. Citar nombres propios me resulta ingrato; de todos modos, todos sabemos de qué estamos hablando. Y son ellos, los actores de reparto, los que harán de marco del cuadro. Y serán ellos, nada más y nada menos, los que exagerarán esfuerzos, maquillarán defectos y se entregarán enteros, para sobresalir del promedio de los injustamente olvidados.

La Copa del Mundo los espera ahí, vestida con traje dorado, y quiere darles un abrazo entrañable, ese que faltó a la escuela, el Muy Bien 10 Felicitado. Soy más hincha de los figurita fácil. Yo soy ellos. Yo creo en ellos. Messi y compañía son los abanderados. Nosotros, los otros, nos vamos a entregar enteros para acompañarlos.

Por @JuanButvilofsky, para @TablonArgentino