POR QUÉ, BIANCHI?… por Juan Butvilofsky

De acuerdo a cómo se manifiesta en general, en cada rueda de prensa, Carlos Bianchi entiende al periodismo (en realidad a nosotros, los periodistas) como al enemigo. Y eso es, de mínima, extraño, ya que él también ejerce al oficio (http://espndeportes.espn.go.com/columnists/columns?name=carlos_bianchi).

Negar que una porción de la prensa deportiva se nutre de escándalos, para vender al costado más berreta del show, es negar la realidad. Afirmar que todos los profesionales de medios proceden de la misma manera es incorrecto. Justamente, el hecho de no generalizar, y esquivar a la mayor cantidad de prejuicios, es el ABC de este oficio. El “Ustedes, los periodistas” de Bianchi, o del protagonista que usted elija, es tan dañino como las preguntas infundadas, esas que generan vergüenza ajena y algún titulito.

Bianchi dice que su equipo debe ser más “realista”. Y que Boca debe “mejorar la eficacia defensiva y ofensiva”. Reconoce que su formación no está madura, ni muchos menos. Bianchi les pide a sus futbolistas que “se cuiden más”, a partir de la fatídica sumatoria de lesiones, que limitan al plantel con más variantes del fútbol argentino. Bianchi, al fin y al cabo, ve lo que vemos prácticamente todos. Todos, detalles más, detalles menos, notamos lo mismo. Entonces, ¿por qué tanto encono? Al fin y al cabo, si se trata de una cuestión personal, de una pulseada de egos entre el prestigioso entrenador y algunos colegas de uniforme amarillo, ¿por qué no intercambiar ideas en otro tono con ellos, o ignorar a los desafíos que parten desde ellos, sacando de la ensaladera a los que no buscan simplemente un rato de ruido?… No me corresponde describir quién es quién en los medios. No me subo a ningún pedestal. Acierto y fallo como cualquiera. Cada cual atiende su juego. Todos tenemos acceso al control remoto, para validar o desterrar. Alcanza y sobra con un botoncito…

Bianchi sugiere enfáticamente que la agenda temática de sus ruedas de prensa se limite al análisis del juego. Y eso es muy razonable. Pero el ejercicio del periodismo va a contramano de la imposición de una agenda. La diferencia es sutil; definitivamente, no es lo mismo. Adhiero a la idea de que el análisis del juego sea el eje de un diálogo futbolero. Quiero entender, también, de qué lado ubicar al hecho de que el hijo de un entrenador represente a futbolistas del plantel que conduce su padre. Simplemente quiero comprender si se transgreden los límites de lo ético. Descuento que Bianchi jamás le daría espacio a un futbolista que no merece minutos por esa razón. Jamás lo hizo. El hecho de preguntármelo, o preguntárselo, no me convierte en el enemigo.

No se trata de Bianchi… No conozco, por ejemplo, a la manea de proceder de Emiliano Díaz, quien llegó a ser el dos del cuerpo técnico de River, al menos hasta el día de la fecha, por su condición de hijo. Descuento que Emiliano debe bucear en la capacitación para estar a la altura del desafío, cada día. Y que podrá ser un gran entrenador en un futuro cercano. Muchos de nosotros accedimos al primer trabajo, a partir de una gestión familiar, o por un contacto amigo. Preguntarme si es razonable que una institución de jerarquía global, como River, cuente con un ayudante de campo en plena etapa formativa, tampoco me convierte en el enemigo.

Este escrito no es un llamado a la solidaridad ni una persecución; las ruedas de prensa que concede Bianchi no son sinónimo de censura, como las que diseña Daniel Alberto Passarella, para hablar solo y confrontar contra él mismo. La motivación es otra; procura ser superadora; sólo se trata de un voto a favor del entendimiento. Es un llamado al respeto mutuo, entre los profesionales del deporte y los profesionales de medios sin mala fe. Nos vinculamos al fútbol, o al deporte que usted prefiera, por amor al deporte; nos une exactamente lo mismo.

Por @JuanButvilofsky para @TablonArgentino