Sobre el homo-cellphone, Huracán y el instinto humano, por @JuanButvilofsky

Estoy evolucionando. Dejo atrás al homo-cellphone, ese individuo que se distrae demasiado con el teléfono celular, y vuelvo al homo-sapiens, de vez en cuando. A veces vuelvo a observar a mi alrededor, o hacia adentro, y concluyo algo. El sábado pasado, sentado contra un apoya culo del tren, yendo a la radio, recordé a una oyente que alguna vez, en algún Parquímetro, nos relató cómo ante una situación límite apareció una fuerza desconocida, instinto netamente animal, que salvó su vida y la de los suyos. Su auto se había detenido imprevistamente sobre los rieles de un paso a nivel rural. Y un tren de carga, a la carrera, inevitablemente, iba a aplastarlo. Sin margen para desatar a sus hijos, sin razonar, la mujer de unos cincuenta años se bajó, y con la fuerza de tres o cuatro hombres fuertes dentro de sí, empujó la máquina, con los niños adentro, hasta liberarla de la trampa. Ella, rememoraba, aún no podía comprender intelectualmente cómo lo había logrado. Yo llamo a ese poder el costado animal, lamentablemente domesticado y adormecido, que poseen todos los humanos.

Existe casi un ejemplo que valida lo invisible por cada persona en el mundo. Ahora, seguramente, te estás pensando en alguna situación límite, corriendo más rápido, saltando más lejos, nadando más fuerte, sujetando a alguien, sujetándote de algo, sin que este poder animal atraviese la cabeza. Una herramienta superior, hija de la piel y las tripas, que te salvó del colapso.

Pensaba en eso, en el tren, camino a la radio, mientras pensaba cómo podía abrir el programa del sábado. Y me daba la razón recordando a los chicos de Huracán. ¿O alguno de ustedes cree que después de rodar dentro de un ómnibus descontrolado salvaron sus vidas “de milagro”?… El milagro es que todavía podemos descubrirnos. Porque la motivación se entrena. Basta con una canción de Márama para acelerar el paso. Pero cruzar barreras físicas o espirituales lejanas a nuestro techo, sólo es viable desde el costado animal, la hembra que amamanta, la supervivencia, lo que generó que los chicos de Huracán, por ejemplo, sólo tuvieran lesiones curables después de rodar dentro de un micro descontrolado.

El costado animal no se entrena. Está. Es. Y, tal vez, el simple hecho de registrarlo, lo mantiene vivo, para que pueda salvarnos. Hacele caso a la fiera, sin pensarlo, en situaciones límite o en lo cotidiano, en modo instinto, de vez en cuando. Los espero el sábado y el domingo en ESPN Report, por ESPN107.9FM, de 10 a 14. Deportes, música y alguna idea del homo-cellphone evolucionado.