SOBRE HIGUAÍN Y UNA BICICLETERÍA, por @JuanButvilofsky

¿Existe un lugar más triste que una bicicletería de barrio abandonada? Si, aunque usted no lo crea, ese sitio existe: una bicicletería de barrio abandonada, que en vez de cumplir su función primaria, hace las veces de improvisado salón de fiestas de quince…


De la extensa lista de vecinos que habían sido invitados al ágape en mi San Martín natal, sólo nos habíamos animado a ser parte unos siete… La hija del bicicletero cumplía quince años, y el lugar elegido para festejarlo era la bicicletería de su familia, galponcito gris, lúgubre, que había dejado de respirar, obvio proyecto de remisería… Y ahí estaba otra vez el joven Juan Butvilofsky, aún adolescente, remando en medio de un océano de mermelada de higo, intentando animar a un muerto de color violeta, ejecutando todos sus trucos para arrancar sonrisas entre gomines, ruedas de una “Aurorita”, infladores y tías obesas…

Si cree que me deprimí y abandoné el recinto apenas comenzó el quince, presione #1… Si supone que me resigné y pegué el trasero a mi banquetita hasta el final del calvario, marque #2… Si está seguro de que pedí una sábana blanca, la colgué contra una pared, me senté sobre una bici clueca y recreé la inolvidable escena del film “E.T.”, esa en la que Elliott y el muñeco marrón pasan por delante de la luna volando en bicicleta, usted se ha hecho acreedor del premio mayor: puede invitarme al cumpleaños de quince de su hija, incluso si lo celebra en una bicicletería…

Hoy vengo al rescate de Gonzalo Higuaín. Leo y escucho todo lo que Pipita es por no haber hecho EL gol y no lo puedo creer. Se lo juzga como si ya hubiese colgado los botines, como si ya no tuviese otra bala, y está en el mejor momento de su carrera deportiva, con la edad de maduración justa, y en la Juventus, un equipo de fantasía. Si el alma de Higuaín hoy fuera una bicicletería gris, un salón de quince improvisado, yo iría a colgar otra vez la sábana blanca contra la pared para que la tribuna ovacione; hay que devolverle la alegría.

Edgardo Bauza es un viejo sabio escondido detrás de un entrenador supuestamente defensivo. Está reconstruyendo la bici. Tres pinchaduras en tres finales la habían dejado tendida. Primero frente a Uruguay, con gol de Messi incluido, después en Venezuela, remontando una historia que parecía perdida. La bici ya “camina” con rueditas.

Que Higuaín vuelve a ser lo que nunca dejó de ser, más allá del qué dirán. Que las tías obesas de la Gloria o Devoto entiendan que nadie es perfecto y que la excelencia no es sinónimo de perfección. Que la selección no mire más hacia atrás, porque el futuro la espera con lo que soñó el Patón. Que Argentina juegue a la Argentina. Yo creo y confío. Porque la alegría y la tristeza están dentro tuyo, bien lejos de lo exterior… Que no termine nunca el cumpleaños de quince en la bicicletería.

@JuanButvilofsky