SOBRE PERIODISTAS HINCHAS Y FRACTURAS EXPUESTAS, por @JuanButvilofsky

Mientras leía, contestaba, escribía, me enojaba y me estremecía por los comentarios acerca de la plancha de Tevez que partió a Ham en dos pedazos perfectamente definidos, volvía sobre una idea que machaco hace tiempo, el camuflaje razonable del periodista deportivo promedio, que esconde su sentimiento indeleble, su amor incondicional por un cuadro, esa pasión inoxidable que acuna desde niño por determinado equipo. Y lo entiendo razonable, en general, porque estamos locos. He visto en cada uno de los estadios del fútbol argentino como se apunta contra una camiseta distinta para aniquilar, conceptual y físicamente, a todo lo que no esté pintado de colores parecidos. Por eso, el espíritu de este ensayo no procura señalar a quien se dice hincha de un club del ascenso, para poder laburar tranquilo. Ahora bien, si el disfraz se limita a un escudo para evitar tragedias, es admisible. Pero cuando se lo utiliza para ser verdugo de todo lo que te resulta antipático desde un altar inmaculado, el juego se desvirtúa; es trampa artera en detrimento del honesto, el que esconde o no esconde, pero argumenta desde la buena fe, aporta una idea o cuestiona por el elemental vínculo que lo conecta al juego, el más puro espíritu lúdico.

Noté durante todo este fin de semana que la vara para enjuiciar a Tevez subía o bajaba a partir de lo que escondía el verdugo. Ni más, ni menos. Y eso es absolutamente deshonesto. Yo soy periodista deportivo, fundamentalmente, por ser un demente enamorado del fútbol. Y me enamoré del fútbol jugándolo en el barrio, San Martín, en la escuela, yendo a la Bombonera, primero, y más tarde a las mejores canchas del mundo, gracias al oficio. Soy periodista, sobre todas las cosas, futbolero de ley e hincha de Boca. Y mi estructura de pensamiento tiene todos esos ingredientes, lógicamente. Ahora bien, entiendo a la credibilidad como al único capital para poder ejercer este trabajo. Sin eso, todo lo demás no sirve; se limita a un diálogo de sordos. Ningún profesional serio del medio colocaría por delante de su verdad relativa a la camiseta que adora. Sería auto destructivo. Hecha esta aclaración, supongo que todos los futbolistas argentinos están chocando de manera violenta, y que todos, alguna vez durante cada fin de semana, dejan la planchita como la puso Tevez sobre el desgraciado Ham. Y no tengo la menor duda de que ninguno es mala leche. Y que se juega con locura por la locura que le imprimimos todos a todo lo que nos pasa en este lugar del mundo. Se lo consulté a Mauricio Pochettino, el único DT argentino en la Premier League, en Tottenham, y me respondió: “Juan, es la razón por la cual nos contratan”… Quedé en estado de shock; se me derrumbó el castillo. Pero esa es otra historia; otro día buceamos dentro de ese capítulo.

Creo que Tevez, en la jugada puntual de la que habla el país, puso la suela así porque estaba agotado y saturado, fundamentalmente. Es subjetivo, pero es lo que creo, de manera sincera. Extenuado y abollado, llegó tarde y levantó la suela para esquivar al choque número mil del partido y de paso devolver “murra”. Se hinchó las bolas y se la puso. Y después se quería matar. Enseguida se dio cuenta de que había hecho pedazos a la pierna del chico… Si todos juegan así, de acuerdo a mi punto de vista, la solución es que lluevan rojas directas para todos y todas. Y que en casos extraordinarios, se sancione al agresor de “oficio”. Pero esa es otra historia. Otro día buceamos dentro de ese capítulo.

La razón primaria de este escrito es pedirle a los que ponderan o difaman detrás del disfraz, que se pongan la camiseta. No se la saquen más, por favor. Al menos, aún errado, el comentario será más honesto. Pido por más periodistas hinchas y menos profesionales intachables (perversos). Y cuando digo hincha no digo fanático, o burdo. Me refiero a gente apasionada, bien intencionada. Si fuera de Newell’s, jamás habría dudado de Fontanarrosa. Si fuera de Central, jamás habría dudado de un argumento de Bielsa. Y así, con quien sea. Está abierto el debate. Pasen, jueguen y lean.

@JuanButvilofsky